El músculo como órgano endocrino

El músculo como órgano endocrino se considera altamente activo. Siempre lo hemos visto como sostén del esqueleto y un elemento dinámico que favorece el movimiento. Pero no es solo eso. Ahora sabemos, gracias a diversos estudios, que, mediante el ejercicio físico, el músculo produce múltiples hormonas endocrinas y paracrinas llamadas MIOKINAS o miocinas, que participan en los procesos inflamatorios, al igual que la interleucina 6 (IL6). En la obesidad, se producen ADIPOKINAS, que aceleran el proceso de inflamación sistémica y que las miokinas ayudan a controlar.

 

Estas miokinas conllevan una reducción de marcadores de inflamación como la proteína C reactiva, el TNF-alfa (factor de necrosis tumoral alfa) y de algunas interleucinas. Así pues, la contracción muscular es la que provoca la producción de cientos de proteínas, que, curiosamente, muchas de ellas todavía no conocemos.

 

 

Por tanto, el músculo se puede considerar y clasificar como un órgano endocrino o de reserva de proteínas. Y la actividad física tiene propiedades antiinflamatorias, ejerciendo un efecto positivo sobre enfermedades como la diabetes tipo 2, arterioesclerosis, insulionorresistencias, etc. Para lo cual debe haber una continuidad en el tiempo (García, G., 2014). Por tanto, se sabe que las miokinas estimuladas por el ejercicio desempeñan un papel importante en la protección contra enfermedades derivadas de la propia inactividad física (Pedersen, 2011).

Así pues, el hallazgo de la acción secretora del músculo proporciona una base conceptual y un nuevo paradigma para la comprensión de cómo los músculos pueden comunicarse con otros órganos, tales como el tejido adiposo, hígado, páncreas, huesos y cerebro.

Tipos de actividad física 

La actividad física es una de las formas que tiene el cuerpo para protegerte frente al desgaste muscular provocado por algunas enfermedades. Pero hay que hacerse una pregunta: todo el ejercicio que llevamos a cabo, ¿afecta de igual modo? La respuesta es no, ya que cada tipo de ejercicios conlleva una serie de beneficios concretos pero que luchan, igualmente, contra el desgaste muscular y, por tanto, son complementarios.

Así, además de fortalecer mediante el ejercicio físico, se han encontrado resultados directos contra la enfermedad primaria, como es el caso de algunos efectos antitumorales provocados por el músculo. ¿Cómo? El músculo libera al torrente sanguíneo una serie de sustancias con intención de producir efectos en tejidos y órganos, las famosas miokinas de las que estamos hablando.

 

Efectos del músculo como órgano endocrino

De esa manera, siendo el músculo un órgano endocrino, conocemos que va a producir, entre otras sustancias, la interleucinas, entre ellas, la 6, que es la más conocida y que se ha mencionado anteriormente. Esta proteína es antiinflamatoria y regula la respuesta inflamatoria aguda, además de aumentar la lipolisis y mejorar la sensibilidad hacia la insulina. Otras, como la interleucina 8, ayudan a disminuir la presión arterial, un efecto más del músculo como órgano endocrino.

Asimismo, hay que resaltar otras funciones más que afectan a todas las áreas de nuestro, tales como funciones cardioprotectoras o de microvascularización muscular, lo que hace que disminuya la presión arterial. También es interesante el efecto antiinflamatorio y de mejora de los procesos de memoria y aprendizaje, teniendo efectos en la corteza cerebral.

El músculo como órgano endocrino también tiene como resultado la reducción del apetito por interacción con el hipotálamo; actúa sobre el metabolismo energético y óseo, y ayuda a la reparación y remodelación de tejidos, modulando la inflamación.

En definitiva, el ejercicio físico supone un beneficio para salud, como hemos comentado en varias ocasiones. El músculo esquelético lo posibilita y, durante su realización, se liberan a la sangre las miokinas ya explicadas. Estas son el vínculo que permite comprender la relación de la actividad física con el músculo esquelético, los cambios metabólicos y las adaptaciones que generalmente surgen en órganos y tejidos con el ejercicio.

Asimismo, algunas miokinas desempeñan una labor fundamental en la fisiopatología de distintas enfermedades, especialmente aquellas que poseen un factor de resistencia a la insulina (Zumárraga, 2019). De ahí que el músculo se pueda considerar como un órgano endocrino.